Un restaurante en Madrid en el que el chef catalán sorprende por su sobriedad y estilo
Ocho años después de su desembarco en Madrid, el cocinero Ramón Freixa se mantiene más fiel a sí mismo que nunca. Su devoción por las formas tradicionales, su convicción de que el servicio de sala, la vajilla y los complementos de mesa configuran un todo inseparable de la comida convierten su restaurante en un clásico contemporáneo no exento de modernidad a la hora de interpretar las recetas..